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Por un hogar en Tanzania PDF Imprimir E-Mail
lunes, 12 de marzo de 2007
   
    Con una superficie de 937.062 kilómetros cuadrados, Tanzania es el país más grande del África Oriental. Sobre esa gran planicie se yergue la cumbre más elevada de África, el Kilimanjaro, que también es la montaña solitaria más alta del mundo.
 
    En Tanzania se encuentran también el famoso Parque Nacional Serengeti, el cráter Ngorongoro, y la enorme y poco frecuentada reserva de Selous.

    La mayor amenaza que se cierne sobre la seguridad y el desarrollo socioeconómico de la República de Tanzania es el VIH/SIDA.

    A causa del incremento de los gastos públicos de salud que implica la enfermedad, así como del aumento de la tasa de inasistencia al trabajo, la falta de mano de obra como resultado de la morbidez y la mortalidad, y los gastos de capacitación de mano de obra nueva, el VIH/SIDA se está transformando en una carga cada vez más pesada para los recursos económicos del país.

    Se calcula que la cantidad de huérfanos llega a los dos millones, y que la mayoría le debe su condición a los efectos del SIDA.

    Además de la mortalidad directamente causada por la enfermedad, muchos niños y niñas huérfanos por el SIDA ven en peligro sus vidas por la falta de los cuidados de sus padres.  
Cada año mueren 11 millones de niños menores de 5 años por causas relacionadas con la pobreza.

    Un 1% viven en países ricos y el 42% en el África subsahariana.

    La epidemia se caracteriza por la permanente estigmatización y negación en todos los niveles, así como por la falta de acceso a la información básica sobre la enfermedad y a los medios de protección para las poblaciones de mayor riesgo.

    Sin embargo, se espera que las nuevas iniciativas tomadas en las más altas esferas políticas para quebrar el silencio generen oportunidades para combatir la pandemia.

    Entre otros desafíos que será necesario enfrentar se encuentran también los altos niveles de pobreza, el aumento en las tasas de morbidez y mortalidad de las niñez y las mujeres a causa del VIH/SIDA, la alta prevalencia del peso bajo al nacer y de la desnutrición en las mujeres y la niñez, y la atención inadecuada y las prácticas discriminatorias basadas en el género.  

    La calidad de la educación y la atención de la salud es aún reducida, mientras que la organización comunitaria para la atención de la salud materno-infantil, la educación universal, el apoyo a los y las adolescentes y el cuidado de los niños más vulnerables se está desintegrando.

    En la actualidad no asisten a clases unos tres millones de niños de entre 7 y 13 años de edad. La mayoría de los niños son matriculados tardíamente y las tasas de los niños y niñas que son aceptados en las escuelas y que pasan de grado son muy bajas.

    Existe una progresiva exclusión y marginalización de los niños y jóvenes más vulnerables, que pierden el apoyo básico de sus familias y comunidades.
 
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