| Ifaísmo, una religión de origen subsahariano |
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| viernes, 15 de junio de 2007 | |
Tal como existen el cristianismo, el islamismo, el judaísmo, el budismo y el hinduismo, también existe el ifaísmo.Ocurre que para la cultura hegemónica, el cristianismo, el islamismo, el budismo etc., son religiones oficiales, mientras que cuando se trata de Ifá o cualquier otra manifestación religiosa de origen subsahariano, se le ha considerado como fetichismo, brujería, hechicería, cosas de negros. En este trabajo definimos el ifaismo no sólo como un sistema religioso que gira alrededor del Oráculo de Ifà, sino como toda una cultura. Se trata de echar una mirada integradora que pretende así, dar cuenta de los invisibles, proporcionarle visibilidad, integrarlos en nuestro universo de percepciones, en la esfera de los asuntos que preocupan a la sociedad, en la ética en “un mundo que necesita rescatar el valor de lo pequeño, de lo descentralizado, de los bienes que se producen sin pasar por el mercado ...”(ecoarte.2004, pág.web). No se trata en modo alguno de aislar al ifaismo de la llamada Santería o Regla de Osha, sino de abordarlo como un fenómeno autónomo, independiente, sin negar la estrecha relación existente entre éste y otras expresiones religiosas incluyendo la católica y el espiritismo. En definitiva, en este terreno está todo mezclado, aun desde mucho antes que llegaran estas creencias a lo que se dio en llamar el Nuevo Mundo. En Cuba, sin duda alguna, se ha creado un puente subterráneo entre el ifaismo y la Regla de Osha que generalmente se ha pretendido presentar como una misma cosa, cuando realmente no es así. Ifá es Ifá y Osha es Osha, no obstante la interdependencia que pueda existir teniendo en cuenta la comprensión de que “todo está íntimamente relacionado, tanto en el mundo real como en el de las apariencias.” Desde el punto de vista teológico y práctico están bien enmarcados y definidos los límites de cada una de estas manifestaciones religiosas, cada una con sus códigos de interpretación y de representación. Por otra parte, es necesario señalar que al parecer la Regla de Osha o la llamada Santería ha sido una creación cubana y esto lo abordaremos más adelante. En estas reflexiones, además de tratar acerca de la significación, la historia y la trascendencia del ifaismo en Cuba, hemos pretendido presentar este conjunto de ideas con el propósito de contribuir a la comprensión de una cultura que se ve amenazada por tendencias y manifestaciones de carácter mercantilista y deformadora, contribuir al conocimiento de especialistas, creyentes y no creyentes. Se trata de una aproximación al debate de un tema que no permite más posposición. No se pretende en modo alguno llegar a conclusiones filosóficas o teóricas absolutas, ni expresar verdades inexistentes; se trata, ante todo, de hurgar más sobre nuestras raíces, esa que es de todos, por aquello de “aquí el que no tiene de congo, tiene de lucumí” y de estimular a investigadores y especialistas a estudiar y profundizar acerca de dónde venimos y hacía dónde vamos. Obedikaká Obedilelé (donde el saber fue repartido) En efecto, la vida en sus diversas manifestaciones nos reta hacía una interpretación en la que las distintas formas de conocimiento se abran al diálogo, dispuestas a abandonar ese extrañamiento que las hace lejanas unas de otras. Hasta ahora, cuando etnólogos, investigadores, historiadores, estudiosos y otros interesados han abordado el tema de Ifá, generalmente se han referido a él como sistema adivinatorio y a la vez como deidad, sin tener en cuenta otros aspectos que conforman y determinan su universo. Aunque ciertamente el centro de esto que se ha considerado un sistema religioso radique en el llamado oráculo de Ifá, en el ifaismo hay mucho más que eso. Al incursionar en estos temas, en el interés de ir desentrañando cada vez más cuanto tenga que relacionarse con nuestras raíces africanas, hemos descubierto la existencia de toda una verdadera cultura que abarca un complejo sistema de pensamiento filosófico basado en la tradición oral. Una cultura apenas conocida, ignoraba por muchos, y que cuenta con tanta erudición, sistematicidad y valores como la que se supone exclusiva de lo que hasta ahora se ha entendido como cultura. El celebre poeta inglés T.S. Eliot, en una de sus obras menos conocida, al abordar la definición de cultura refiere como ésta siempre se ha basado en el cristianismo. A través del Cristianismo —escribe— trazamos la evolución de nuestras artes, alcanzamos nuestra concepción de la Ley romana que tanto ha hecho para informar al mundo occidental, logramos nuestra concepción de la moralidad pública y privada. A través de él tenemos nuestros modelos comunes de literatura, en la literatura de Grecia y de Roma. Y concluye: “si examinamos el mundo occidental, debemos reconocer que la principal tradición cultural ha sido la que corresponde a la iglesia de Roma. (T. S. Eliot: 1948-24). Esta claro que se trata de una definición reduccionista, pero el enfoque es irrefutable. Hasta el día de hoy resulta realmente desconcertante la extrema ignorancia que existe acerca de las culturas africanas y el aporte de ellas a la llamada civilización occidental. Durante una reciente conferencia que el autor impartía en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, los estudiantes se quejaban acerca de la falta de información que aún tienen sobre estas culturas. De las oleadas de esclavos africanos llegados a Cuba y a nuestro continente, brotaron chorros de cultura mandinga, conga, dahomeyana, yoruba, carabalí, macua, igbo. Muchas de ellas dejaron su impronta en el quehacer del cubano de ayer y de hoy. Como resultado de ellas, junto a las españolas y otras culturas, es lo que somos, de ahí que se imponga, nuevamente una renovada lectura de nuestra historia cultural... En el ifaismo se aprecian distintas formas del ser y del saber, con sus códigos y valores intrínsecos cargados de dialéctica y contradicciones, donde lo místico y real, lo espiritual y lo material se interrelacionan permanentemente. En él convergen, y lo conforman, factores históricos, sociales, económicos, artísticos, culturales, filosóficos, de la naturaleza y del medio ambiente. Los seguidores del ifaismo, entiéndase: sacerdotes de Ifá o babalawos, y otros que no lo son, dominan una cultura de antecedentes milenarios basada fundamentalmente en la oralidad. Una oralidad que ha sido transmitida de generación a generación y que tiene sus raíces en los conocimientos heredados de ancestros africanos procedentes de la etnia yoruba del sur de Nigeria o los llamados lucumí en Cuba. Como hemos dicho, la cultura hegemónica siempre pretende, ha pretendido, imponer sus modos de analizar, entender, evaluar y proyectar la realidad. De acuerdo con los cánones de ella y según el Pequeño Larousse , analfabeto significa: que no sabe leer ni escribir. (Sinón V. Ignorante) Ahora bien, ¿no saber leer y escribir qué? Teniendo en cuenta esta definición, para un ifaista, analfabeto sería aquel que no sabe leer ni escribir en Ifá. ¡Qué cultos son estos analfabetos! Chesterton. Entre los sacerdotes de Ifá había muchos que no sabían leer ni escribir, de acuerdo con la cultura oficial, sin embargo dominaban –—dominan— una cultura incapaz de ser entendida por los más eruditos de nuestras modernas sociedades. Para ellos, los babalawos, lo más importante e imprescindible es saber leer y escribir en la memoria, y a partir de los códigos de Ifá, saber interpretar. El discurso cultural europizante y elitista impuso el fetichismo de la escritura sin destacar ni reconocer el lugar que ocupa la literatura oral. Olvidan que la escritura surgió de la oralidad y que las primeras historias se construyeron a partir de la escritura hablada. De estas historias surgió el ifaismo. El ifaismo es una filosofía de, por y para la vida. Ante cada realidad hay una respuesta y una búsqueda de solución a los más diversos y múltiples problemas. Las leyes de las probabilidades son una constante. Se trata de un sistema complejo no exento de contradicciones y de una dialéctica permanente. El cuerpo literario de Ifá, basado en la tradición oral, está compuesto por lo que pudiera considerarse 256 capítulos (Odu). Esos capítulos o categorías se dividen en dos partes 16 Odu mayores llamados Mellis y 240 menores llamados Omoluos o Amulu. Los 16 primeros Odu también han sido considerados como mensajeros de Ifá, de donde nacieron 240 hijos. En total componen 4 096 poemas, que son la base de los que se hace la interpretación del Oráculo. El conjunto de estos Odu está constituido por un mundo regido por leyes y costumbres basadas en historias, mitos y leyendas, cada una de las cuales implica una enseñanza para la vida; un conjunto de metáforas, refranes y códigos que constituyen una guía para interpretar el pasado, el presente y el futuro. En el ifaismo, todo cuanto pueda haber de absoluto también lo hay de relativo. La flexibilidad es una de sus características. Valdría la pena que los filósofos hurgaran y analizaran acerca de los diferentes oddun y la interpretación que de ellos hacen los babalawos. El Oddun Okana Sorde dice que lo que se sabe no se pregunta. Generalmente existe la tendencia a aplicar este refrán al hecho de lo que no debe preguntarse; pero es el caso que a veces no se tiene en cuenta lo que la persona interesada está pensando. Y ahí se nos vuelve a plantear el fenómeno de la interpretación. En el ifaismo prevalece el concepto socrático del sólo sé que no se nada. Aquí no hay graduados, siempre se está aprendiendo, estudiando. El valor del babalawo está en su experiencia. Si conocer pasajes de la Odisea o del Quijote, de la historia del imperio romano, recitar de memoria un poema de Lord Byron, apreciar la música de Mozart o Bethoven, equivale a una muestra de “tener cultura” según el patrón occidental, en el mundo del ifaismo dominar los pasajes de Oduduwa o de Obatalá, o los tratados de Orula y las leyendas e historias de cada uno de los 256 Odudun y los derivados de estos, conocer y dominar las propiedades y el uso de un variado espectro de hierbas y palos, así como la mecánica de los distintos ritos, también constituye muestra de amplia cultura. Heriberto Feraudy Espino Fuente: cubarte |
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