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CRÓNICA DE UN FESTIVAL
sábado, 05 de julio de 2008
 

El sábado 21 de Junio, África, esa tierra olvidada donde comenzó el mundo, aquel donde hoy termina, estuvo presente en el Teatro Victoria de Madrid.

 

Los que traemos dentro todos los mares del mundo, engrandecimos con música y cuentos este pequeño teatro, convirtiéndolo en nuestra aldea. Lejos quedaba nuestra primera vista de Dar es Salaam, la última ciudad del mundo, la enorme montaña de ausencia de amor. En la luz amarillenta de los focos, vimos crecer el gran baobab de la humanidad. El nuestro fue un abrazo intenso y fortalecedor para nuestra tarea, ya en marcha, de construir un Hogar Escuela para los niños de la calle de Tanzania.

África tiene todos los colores de la vida. Vestidos de tantos colores como las flores de la Sabana. Fatma, de Senegal, nos enseñó a ataviarnos con sus tejidos. Nieves González Ardura, Amín, Marian Castaño y Giovanna de Calderón nos ofrecieron su impulso de transformación de la realidad. Samuel, de Camerún, los cuentos que hacen brillar nuestros ojos de niño a la luz del candil, Nadina de Ruanda y Maximiliana de Guinea Ecuatorial nos regalaron las voces profundas que rompen el silencio y hacen surgir las lágrimas. Las personas libro, las palabras que sirven para reparar este mundo roto, recomponiendo al hombre.

Estas fueron las ramas de nuestro baobab, la mañana del sábado, las ramas en las que subiremos juntos para contemplar el Hogar Escuela, que está emergiendo de la tierra seca, como un manantial.

Contemos las estrellas hasta olvidar donde estamos y empecemos de nuevo ¡África, levántate y anda!

 

 
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